Geologia

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Sin lugar a dudas, los aspectos geológicos de El Pinacate y Gran Desierto de Altar son el principal atractivo del área, los cuales han despertado un inusitado interés en la comunidad científica nacional e internacional, debido a las características tan variadas y contrastantes de su geomorfismo. En el sitio se pueden observar aparatos volcánicos con sus cráteres y derrames de lava, dunas de arena consolidadas y móviles, lechos de arroyos, abanicos aluviales y macizos montañosos de basalto y granito.

Los afloramientos de roca en el área son de origen ígneo, metamórfico y sedimentario, con edades representadas desde el Precámbrico hasta el Reciente. Este gran espectro en naturaleza y tiempo, da como resultado una amplia variedad de geoformas con orígenes e historias evolutivas diferentes, haciendo del área, un sitio geológicamente complejo.

El área que ocupa el escudo volcánico de la Sierra del Pinacate, representa el 32%, mientras que el campo de dunas móviles y fijas cubre más de las tres cuartas partes de la superficie total de la Reserva; el resto, de menor superficie, se encuentra ocupado por los macizos cristalinos de granitoides, las planicies costeras, llanuras aluviales y lechos de arroyos. Gran parte de los macizos cristalinos que forman el basamento del

área son sierras formadas por rocas de naturaleza endógena con edades del Precámbrico al Terciario, predominando los del Precámbrico, constituidos principalmente por granitos y rocas metamórficas (esquistos y gneisses). Estas formaciones representan las rocas más antiguas del bien nominado y forman la parte dominante de las sierras Blanca, Enterrada, Hornaday, El Choclo Duro y Los Alacranes. La Sierra El

Rosario, que se encuentra aislada en el Gran Desierto de Altar (un excelente ejemplo de inselberg), está formada por granitos de edad mesozoica (INEGI, 1982) esta corresponde al bien nominado, cubriendo una superficie del 5.8% del total. El complejo montañoso de la Sierra de Los Tanques parece situarse entre el Cretácico y el Terciario (Haxel et al., 1984; Tosdal et al., 1990).

La región experimentó una intensa actividad volcánica desde fines del Terciario y es la actividad volcánica más joven reconocida en Sonora. Este vulcanismo culminó con la formación del escudo volcánico de El Pinacate durante el Pleistoceno tardío y gran parte del Holoceno. Este escudo volcánico representa uno de los complejos geológicos más destacables del Gran Desierto de Altar ocupando una superficie aproximada de 2000 km2, el cual presenta tres cimas principales: el Pico Pinacate, el Pico Carnegie y el Pico Medio. Al conjunto se le denomina volcán Santa Clara o Sierra Pinacate. Estos tres picos fueron las fuentes de emisión de la mayoría de los derrames de lava más grandes de la región. Los flujos de lava que delimitan el escudo volcánico y que materializan la actividad efusiva en el área se extienden por más de 20 Km. Son coladas de composición basáltica y naturaleza alcalina, generalmente muy vesiculares produciendo en su mayoría lavas de tipo aa (aprox. 95%) y raras lavas tipo pahoehoe y lavas en bloques. El volumen total de lava basáltica emitida se estima entre 150 y 180 km3.

Otro de los elementos geológicos más relevantes son los más de 400 conos volcánicos de diferente forma, tamaño y complejidad, éstos se pueden agrupar en tres tipos principales: conos cineríticos, conos de brechas tobáceas y conos de agregados (Cortés et al., 1976; Gutmann, 1976; Lynch, 1989). Asociados a los conos cineríticos y flujos de lava es común encontrar depósitos de ceniza volcánica, lapilli y escasas bombas. Este material de origen piroclástico, junto con el de conos cineríticos, es el más representativo de la actividad explosiva en el área. Se encuentra distribuido en las laderas de los conos cineríticos producto de la caída libre, en otros casos ha sido ligeramente transportado por efecto de gravedad, y en los

casos más extremos ha sido transportado y redepositado por las corrientes intermitentes de los arroyos que descienden pendiente abajo del escudo. A todo el conjunto de “tephra”: ceniza, lapilli, bombas y bloques, encontrado tanto como constituyente esencial de los conos cineríticos o de los depósitos piroclásticos se le denomina, común y comercialmente, con el término de Morusa.

En la parte occidental de la Sierra El Pinacate, se encuentra el componente geológico dominante, los campos de dunas. Los campos de dunas del Gran Desierto de Altar forman un mar de arenas activas, también llamado Erg de más de 550,000 ha. (Lancaster et al., 1989). Las dunas que se encuentran en El

Pinacate y Gran Desierto de Altar son lineares, crescénticas (transversales) y en estrella. Todas éstas pueden ser además simples, compuestas y complejas (Beveridge et al., 2006; Lancaster et al., 1989). Aunque las dunas lineares dominan (aproximadamente 70%), las dunas crescénticas complejas y las dunas de estrella son de mayor importancia ya que sólo existen en unas cuantas localidades en el mundo (Breed et al., 1984).

El aspecto más espectacular entre todas las características volcánicas de El Pinacate y Gran Desierto de Altar y el más estudiado, es el de los diez cráteres distribuidos alrededor del campo de lava. Estos cráteres y los campos de dunas son los que dan identidad a esta región. Los cráteres gigantes de El Pinacate y Gran Desierto de Altar son el resultado de una actividad freatomagmática, es decir, aquella actividad volcánica explosiva producida por el contacto del magma con agua subterránea superficial que da como resultado explosiones de vapor muy poderosas. Estos cráteres se llaman “Maar” y en varios de éstos existían flujos de lava y conos de ceniza previos a las explosiones de vapor por lo que es posible observarlos en las paredes de los cráteres. (Hayden, 1998).